|
Todos soñamos con un pelito de fibra óptica o al menos una T3, pero la realidad es que probablemente nuestra conexión a Internet sea por un módem de 33bps, donde cada segundo la compañía de teléfono se encarga de recordarnos lo caro que sale el “Servicio Local Medido” (tema para otro artículo) y lo mucho que puede pesar un kilo.
De nada sirve tener el mejor fusil del mercado, con la mejor mira telescópica y ultravioleta, con balas de titanio y apuntador láser, si no se sabe a que se le está apuntando. David venció a Goliat con una honda, no por que la honda fuera más grande o la piedra más pesada, si no por que sabía donde dar. Lo mismo pasa con la Web.
Hay muchas aplicaciones orientas a la construcción de páginas Web. Unas más fáciles, otras más difíciles, unas más grande otras más chicas, unas más bonitas y otras más feas. Unas con el código más limpio y otros con el código más sucio…. Y ahí es donde esta el punto sobre la i. Si estamos diciendo que el problema de Internet es el famoso ancho de banda, que por definición es la capacidad de información que se puede transmitir por el mismo medio, tenemos que entrar a ahorrar cada caracter posible en el código, sin matar nuestro diseño o nuestro objetivo comunicacional y aquí es donde entra Dreamweaver a jugar un roll imprescindible.
De todas las aplicaciones que me ha tocado usar para hacer páginas Web, ésta es la única que me ha entregado un control total sobre el código, no solo a través de una interfaz que permite gráficamente seleccionar un contenido y ver el código, si no, que a diferencia de muchas aplicaciones, no pisa el código que no conoce. Parte del principio que no lo sabe todo, y si bien puede advertir cuando la lógica o el orden de algún lenguaje no está bien, hasta ahora, nunca me ha borrado nada. Cosa muy útil si uno trabaja con PHP, ASP o Coldfusión.
|